La baraka llega al Club Victoria

BARAKA

Continuamos adelante en nuestro club con la firme intención de servir de altavoz y punto de encuentro para la cultura en el centro de Sevilla. Ayer disfrutamos especialmente de una puesta de largo de un libro muy especial para nosotros. Nuestro querido Dani Pinilla nos presentó su última propuesta literaria, En busca de la baraka, un libro alquímico y maravilloso que nos hizo viajar espiritualmente. La tertulia estuvo conducida por el sin igual Pepe Iglesias, dramaturgo, actor, escritor y un porrón de cosas más.

¿Desean saber de qué va esta nueva apuesta del inquieto Pinilla? Reproducimos por su interés una lúcida entrevista que unos días atrás concedió al rotativo 20minutos a cuenta de este alumbramiento.

En busca de la baraka, un título sugerente. ¿Qué es la baraka?

Buena pregunta. Se refiere a la bendición divina, una gracia espiritual que otorga protección y fuerza vital; es un término muy usado en el norte de África y en el mundo islámico en general. La RAE lo acepta, por cierto.

¿La ha encontrado?

Estoy en ello.

¿De qué va su novela? ¿O debería llamarla narración de viajes?

Es la historia de un viaje por Marruecos desde el punto de vista de una española de edad madura que siempre ha visto con recelo a los moros y que se encuentra en un momento de crisis existencial en su vida. Me pareció un buen planteamiento de salida para montar una narración de viaje (Pinilla ya ha escrito otros cuatro libros viajeros) que acabase mirando más al interior que al exterior. He tratado de armar una alquimia literaria, una lectura que transcienda.

Fátima Matamoros Castilla, menudo nombre el de la protagonista…

Está pensado para que funcione como un oxímoron. Fátima es un nombre con un componente simbólico alto y una doble lectura: alude a la hija predilecta de Mahoma y a una advocación mariana desde una visión cristiana. Si les sumas los apellidos, la protagonista podría parecer la menos indicada, desde el punto de vista nominal, para sumergirse en la cultura marroquí. Sin embargo, es ese contraste el que la hará conocerse a sí misma y examinar su propia espiritualidad para saber quién es ella en realidad, al margen de etiquetas y clichés sociales. Encontrará gente maravillosa en Marruecos, gente que le aporta, y pasará de un miedo atávico a un vacío fértil. Al final, lo esencial siempre se resume en lo que figuraba en el Oráculo de Delfos: «Conócete a ti mismo».

¿Ha sido un reto literario meterse en la cabeza de una mujer?

Absolutamente. He tenido que explorar mi lado femenino para poder construir el personaje protagonista. Fátima es una cuarentona que ve venir la menopausia con temor, sin haber cumplido las expectativas vitales que se había marcado en su juventud. He contado con lectores cero mujeres que me han ayudado, como es lógico, para que la visión que el personaje transmite al lector resultara verosímil.

Si le pregunto qué hay tras el decorado cuando uno viaja a Marruecos, ¿qué me diría?

Para poder ver tras ese decorado del que me habla, hay que pasar diversas estancias en Marruecos. Es un país que exige muchos niveles de comprensión. Me refiero a que resulta imposible para un occidental hacer un viaje breve y rozar siquiera el alma íntima de un país tan complejo. Hay muchos Marruecos: el que aspira a ser Europa y a copiar estereotipos occidentales, el de los bereberes (población original antes de la invasión árabe), el rural o tradicional, el de los emigrantes a otros países… Para conocer su esencia es necesario saber observar, escuchar, mantener conversaciones con respeto -mucho mejor si se hace en la lengua local-, no ir con el calendario muy ajustado, leer a otros occidentales que quisieron conocer Marruecos y también a autores locales.

¿Lo que nos cuenta la historia oficial es cierto?

Buena pregunta. Piense que el mariscal Hubert Lyautey, líder del Protectorado francés a principios del siglo XX, hizo una diferenciación lamentable, pero muy adecuada para sus intereses: «Marruecos útil y Marruecos inútil». Así, como suena. El primero consistía en todo lo que le interesaba a la metrópolis: zona atlántica y grandes llanuras, con suelo rico para la agricultura, las grandes ciudades (Rabat, Casablanca, Fez) y las vías de comunicación para extraer materias primas y desarrollar el comercio. El resto del país se quedó atrás. Esos dos Marruecos todavía son visibles. Los franceses, además, llevaron a cabo una hábil conquista mental: a día de hoy es habitual que los niños canten el Cumpleaños feliz en primer lugar en la lengua gala y muchos marroquíes todavía visualizan París como una especie de destino soñado. Marruecos es también el único territorio que no llegó a controlar el Imperio Otomano cuando se expandió por el Mediterráneo. Marruecos, bajo el sultán Sidi Muhammad ibn Abdallah, fue el primer país del mundo en reconocer las Trece Colonias norteamericanas como país independiente; de ahí proviene la estrechísima relación que hoy mantiene con los Estados Unidos… Quiero decir con todo esto que Marruecos es un país muy particular y que es un error meterlo en un magma de ‘países musulmanes’ al uso, que es lo que suele hacer un occidental medio. Es por eso por lo que las aerolíneas de bajo coste vuelan a Marruecos infinitamente más que a otros países de la cornisa mediterránea africana y también por lo que muchos jubilados europeos se afincan allí para disfrutar de un retiro exótico y seguro. Porque Marruecos es un país seguro.

¿Cómo de grande ha sido el reto de escribir esta novela en un momento como el actual?

Escribir esta novela, que no es un libro biográfico, ojo, me ha obligado a dar lo mejor de mí mismo, no tanto desde el punto de vista de la trama y los conflictos a los que deberá medirse la protagonista, sino de la profundidad que yo quería imprimirle al texto. He procurado que sea, al mismo tiempo, ameno y profundo. Encontrar ese equilibrio no es tarea fácil. Confío en haberlo logrado.

No me negará que ese miedo atávico que menciona en el subtítulo del libro se ha incrementado con los recientes acontecimientos en Ceuta. A ver qué va a suceder, con el horizonte de la Copa del Mundo de fútbol de 2030…

Es cierto que la tensión entre Marruecos y España es una constante a lo largo de la historia. ¿Si la Copa del Mundo va a servir para generar lealtades o acentuar el pulso? Quisiera apostar por lo primero, que el fútbol unirá voluntades y todo eso, porque la asociación siempre suma más que la disputa, pero los tristes sucesos en Ceuta este verano, por ejemplo, alimentan el resquemor.

La última. Vuelve a colocar el sello IH en la cubierta de un nuevo libro. ¿Me lo explica?

Con gusto. Como hago en todos mis libros, ha renunciado por completo al uso de la inteligencia artificial para armar el manuscrito. Estoy convencido de que la literatura debe ser un medio de expresión netamente humano y, por lo tanto, ha de orientarse a la exploración profunda de la vida humana. El algoritmo te proporciona lo que ya sabías que querías, pero la literatura te brinda lo que no sabías que necesitabas. Por eso en las portadas de mis libros viene ese sello ‘IH’. Significa inteligencia humana. Nada de máquinas cuando se trata de hacer literatura.