Ya sabemos que la frágil sociedad actual parece haber dado por buena esa suerte de perífrasis que se suele afirmar en los medios de comunicación de que tal persona ha fallecido «por una larga enfermedad», en lugar de llamar a las cosas por su nombre. Quizás, sería más adecuado utilizar los términos precisos y afrontar lo que venga con entereza. Así las cosas, en el Club Victoria nos sentimos felices hasta el extremo de haber servido de escenario para, quizás, el evento más emotivo que hayamos albergado hasta la fecha: la celebración de una paciente que ha superado un proceso oncológico. No se nos ocurre una razón mejor para juntar a los seres queridos y festejar la VIDA, con mayúsculas.
Una vez más, te felicitamos, Gabi, por tu lección de buen talante. Tu capacidad de recuperación es realmente inspiradora. Sigue brillando… y gracias por habernos escogido como compañeros para tu celebración.



